• Usuaria de Tumblr destacada: Ana Himes
Blog: Every Sweet Hello
Ciudad de origen: Burgos, España
Ciudad actual: Madrid, España
Primera publicación: Septiembre de 2011Ana ha trabajado durante años en agencias de publicidad y en medios de comunicación, pero siempre reservó un espacio para desarrollar sus inquietudes en los campos de la escritura, la fotografía y la ilustración. Poco a poco, todas esas ocupaciones fueron convirtiéndose en su profesión. Actualmente es coordinadora de LeCool Madrid y cuenta con clientes como El País, Wired, Springfield, Tendencias, Warner Bros, Neo2, Nissan o Cafés La Estrella. Además, sus trabajos han sido publicados en magazines de Argentina, Estados Unidos, Israel, Canadá, Malasia, Australia, Brasil, Alemania, Polonia o Inglaterra.
Transmites una gran pasión a través de tu trabajo. ¿Qué es lo que más disfrutas de él?
Me gusta la sensación de ser cómplice y testigo de algo irrepetible, y de permitir a mi cámara que sea una extensión de mis propios ojos. Me encanta caminar, observar, participar, callar… Creo que si no llevase la cámara siempre conmigo, no sólo no tendría los archivadores de negativos que tengo, sino que además quizá me frustraría un poco por no haber congelado determinados momentos que, por una u otra razón, me han tocado la fibra. En cuanto al proceso en sí, el momento en el que voy al laboratorio a recoger los negativos, me prestan el cuentahílos y los coloco en la mesa de luz para ver las fotos por primera vez, me parece mágico.

¿Hay algún proyecto del que estés particularmente orgullosa?
Sí, de la serie fotográfica Seneca’s Silence. Está hecha íntegramente en Polonia, con cámara de medio formato. Hay muchas de sus fotos que, a día de hoy, cuando las vuelvo a ver, siguen sobrecogiéndome; es algo que me pasa raramente con mi trabajo y por eso creo que es un buen síntoma. Fueron cuatro años (hasta que parí el trabajo) en los que me enfrenté a algo que hasta ese momento me daba mucho apuro: los retratos. Me pareció interesante mezclar fotografías de escenarios, de detalles y de personas bajo un mismo paraguas sensorial. Desde entonces, la verdad es que cada vez me siento más cómoda fotografiando gente.
Entre tus clientes se encuentran publicaciones de renombre como El País o Wired. ¿Te dan mucha libertad artística?
Pues ciertamente sí. Los factores “confianza” y “libertad total” no son fáciles de encontrar en el terreno editorial (y menos aún en la publicidad), pero la verdad es que me dieron vía libre y ambos aprobaron los collages a la primera.
¿Cómo surgió tu interés por los collages?
Fue, como otras muchas cosas, algo casi casual. Llevaba años (desde los quince o así) devorando y recopilando material gráfico que me parecía interesante. Mi madre, cada cierto tiempo, me decía que por qué no tiraba todos esos papeles que tenía en el mueble, que no los había utilizado nunca. Yo me limitaba a decirle que no quería deshacerme de ellos porque sabía que algún día me serían útiles. Pasaron muchos años hasta que una noche (a las tantas de la madrugada) me desperté con una especie de flashback visual. Me vino a la cabeza una imagen de un chico que fue un día a la universidad a darnos una clase. Recordé levemente que hacía collages y que parecía majete. Busqué los apuntes, localicé el correo que nos dio al terminar la masterclass y no pude meterme en la cama hasta que le escribí un correo contándole mi movida. Al día siguiente me respondió. Era Sean Mackoui. Me dijo que él creía que tenía miedo a hacer el primer collage, así que me propuso hacer uno, me marcó una fecha de entrega y una temática. Le debo mucho a Sean, es un tío encantador y creo que estaba en lo cierto, porque desde entonces ¡no he soltado las tijeras!
¿Qué artistas te sirven como referente o te inspiran?
Me flipa la música. Creo que es una de mis mayores fuentes de inspiración. Compositores como Abel Korzeniowski, Maxence Cyrin, Ólafur Arnalds o grupos como Kashmir, Get Well Soon o Future Islands también estimulan sobremanera mi hemisferio cerebral derecho. Aunque, por supuesto, me paso horas echando un ojo a libros, webs, blogs y demás; creo que educar a la vista y ver cosas heterogéneas de distintas disciplinas artísticas es algo básico y necesario.
Foto: Ana Himes

      Usuaria de Tumblr destacada: Ana Himes

      Blog: Every Sweet Hello

      Ciudad de origen: Burgos, España

      Ciudad actual: Madrid, España

      Primera publicación: Septiembre de 2011

      Ana ha trabajado durante años en agencias de publicidad y en medios de comunicación, pero siempre reservó un espacio para desarrollar sus inquietudes en los campos de la escritura, la fotografía y la ilustración. Poco a poco, todas esas ocupaciones fueron convirtiéndose en su profesión. Actualmente es coordinadora de LeCool Madrid y cuenta con clientes como El País, Wired, Springfield, Tendencias, Warner Bros, Neo2, Nissan o Cafés La Estrella. Además, sus trabajos han sido publicados en magazines de Argentina, Estados Unidos, Israel, Canadá, Malasia, Australia, Brasil, Alemania, Polonia o Inglaterra.

      Transmites una gran pasión a través de tu trabajo. ¿Qué es lo que más disfrutas de él?

      Me gusta la sensación de ser cómplice y testigo de algo irrepetible, y de permitir a mi cámara que sea una extensión de mis propios ojos. Me encanta caminar, observar, participar, callar… Creo que si no llevase la cámara siempre conmigo, no sólo no tendría los archivadores de negativos que tengo, sino que además quizá me frustraría un poco por no haber congelado determinados momentos que, por una u otra razón, me han tocado la fibra. En cuanto al proceso en sí, el momento en el que voy al laboratorio a recoger los negativos, me prestan el cuentahílos y los coloco en la mesa de luz para ver las fotos por primera vez, me parece mágico.

      ¿Hay algún proyecto del que estés particularmente orgullosa?

      Sí, de la serie fotográfica Seneca’s Silence. Está hecha íntegramente en Polonia, con cámara de medio formato. Hay muchas de sus fotos que, a día de hoy, cuando las vuelvo a ver, siguen sobrecogiéndome; es algo que me pasa raramente con mi trabajo y por eso creo que es un buen síntoma. Fueron cuatro años (hasta que parí el trabajo) en los que me enfrenté a algo que hasta ese momento me daba mucho apuro: los retratos. Me pareció interesante mezclar fotografías de escenarios, de detalles y de personas bajo un mismo paraguas sensorial. Desde entonces, la verdad es que cada vez me siento más cómoda fotografiando gente.

      Entre tus clientes se encuentran publicaciones de renombre como El País o Wired. ¿Te dan mucha libertad artística?

      Pues ciertamente sí. Los factores “confianza” y “libertad total” no son fáciles de encontrar en el terreno editorial (y menos aún en la publicidad), pero la verdad es que me dieron vía libre y ambos aprobaron los collages a la primera.

      ¿Cómo surgió tu interés por los collages?

      Fue, como otras muchas cosas, algo casi casual. Llevaba años (desde los quince o así) devorando y recopilando material gráfico que me parecía interesante. Mi madre, cada cierto tiempo, me decía que por qué no tiraba todos esos papeles que tenía en el mueble, que no los había utilizado nunca. Yo me limitaba a decirle que no quería deshacerme de ellos porque sabía que algún día me serían útiles. Pasaron muchos años hasta que una noche (a las tantas de la madrugada) me desperté con una especie de flashback visual. Me vino a la cabeza una imagen de un chico que fue un día a la universidad a darnos una clase. Recordé levemente que hacía collages y que parecía majete. Busqué los apuntes, localicé el correo que nos dio al terminar la masterclass y no pude meterme en la cama hasta que le escribí un correo contándole mi movida. Al día siguiente me respondió. Era Sean Mackoui. Me dijo que él creía que tenía miedo a hacer el primer collage, así que me propuso hacer uno, me marcó una fecha de entrega y una temática. Le debo mucho a Sean, es un tío encantador y creo que estaba en lo cierto, porque desde entonces ¡no he soltado las tijeras!

      ¿Qué artistas te sirven como referente o te inspiran?

      Me flipa la música. Creo que es una de mis mayores fuentes de inspiración. Compositores como Abel Korzeniowski, Maxence Cyrin, Ólafur Arnalds o grupos como Kashmir, Get Well Soon o Future Islands también estimulan sobremanera mi hemisferio cerebral derecho. Aunque, por supuesto, me paso horas echando un ojo a libros, webs, blogs y demás; creo que educar a la vista y ver cosas heterogéneas de distintas disciplinas artísticas es algo básico y necesario.

      Foto: Ana Himes